La Fuga


Ruben Arregui, taxista de Rawson

Taxistas:  Enrique Santos y Rubén arregui

Rubén Arregui:
-Llamaron por teléfono de la Colonia Penal pidiendo un coche.
-Fuimos con total confianza como lo hacíamos siempre.
-Cuando yo moví la mano para apagar la luz, el tipo me puso la pistola en la cabeza.


Enrique Santos:
-Y viene uno que se arrima a la ventanilla y me dice: No, bájese porque  hemos tomado el Penal”

Rubén Arregui: -“No se mueva”, me dice, “bájese y deje la llave puesta”.

 

“La fuerza enemiga en la zona era la siguiente:
Una Base Aeronaval con 600 soldados, dos aviones de reconocimiento y , suponemos, equipos de radio y elementos para control desde el aire. Ellos tenían además una compañía de Gendarmería con un refuerzo del ejército, de la brigada Comodoro Rivadavia, que estaba estacionada a 5 cuadras del penal. Es una brigada antiguerrillera, especial para reprimir cualquier intento dentro de la cárcel, compuesta por un total de 60 hombres. Ellos detectaban si se habían cortado las rutas y si había gente escondida con armamento.También estaban la Policía provincial y la delegación de la Policía Federal. La Policía provincial tendría unos 500 hombres aproximadamente. Eso es lo que calculamos nosotros. Había además una comisaría grande en Rawson y después varias comisarías en Trelew, con equipos modernos y poderosos. Eran de 300 a 500 hombres con buenos equipos técnicos. Un puesto radial permanente de la policía, a 2 cuadras del Penal, controlaba todo el tránsito de vehículos en la zona.
Había también otro puesto, una casilla móvil, con radio y patrullaje constante.
El Distrito militar de Trelew contaba con otros 60 hombres. Allí fue enviado un coronel después que llegamos nosotros, especialmente para dirigir todo el control operativo de la seguridad del penal. Además estaba la presencia de los servicios de informaciones. Nosotros teníamos conocimiento de que actuaban en la zona y que funcionaban vestidos de civil.....Fueron varias veces al penal, en forma constante y en visita de inspección militar, para controlar la seguridad.”

Roberto Santucho a la revista Punto Final, agosto de 1972, Santiago de Chile

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